31/3/13

La historia del Tango 4 - El Prostibulo

P. José Antonio Navarro
En rigor de verdad, aquellas figuras esquineras del compadrito, no eran en realidad el tango de pareja enlazada. Eran simplemente, la creación de un bailarín que está inventando, que está imaginando algo inexistente. Algo que será imitado por  la pareja de hombres que bailan en las esquinas y luego, por la definitiva pareja que el tango exige: la del hombre y la mujer.
Paradójicamente, es una pareja de varones la primera que baila el tango en alguna esquina de la ciudad. Sin embargo, no podría atribuirse a este acto el más mínimo contenido homosexual. Se trata simplemente de una demostración de habilidad, de lucimiento. Además, después que el tango conquista a la mujer para la danza, ella no será el ingrediente fundamental.  El objetivo final es la ostentación, el saber bailar sin preconceptos, sin intenciones ocultas. Cabe destacar que el homosexualismo, no hubiera podido sobrevivir en ese ambiente de crudo machismo.
Pero aún cuando la mujer acepta incorporarse a la danza, las primeras bailarinas serán chinas cuarteleras y  pupilas de los prostíbulos. Resulta importante señalar en este sentido que al narcisismo del compadrito, ni siquiera le importará que su ocasional pareja de baile sea atractiva, sino que lo acompañe en la demostración con acierto e inteligencia.
De la pareja esquinera de varones danzantes, cuya demostración era frecuentemente interrumpida por la llegada de la policía, el tango pasa a escucharse en los lugares más disímiles en lo que se refiere a moralidad y concurrencia: las romerías españolas, los cuartos de chinas, las carpas, los bailetines y los pirigundines, hasta alcanzar los salones, el patio del conventillo, el cabaret y la casa de familia, en una conquista avasallante.
El tango en el prostíbulo.  El lugar habitual del tango ligado desde su origen a la danza y a su desarrollo musical, fué el burdel.  En sus patios, en las amplias antesalas y como complemento de la actividad principal de la casa, las pupilas tenían por costumbre  bailar con la clientela.
La reunión, que se iniciaba al anochecer y continuaba hasta la madrugada, era amenizada por músicos que tocaban de oído algunos temas populares.  Formaban dúos o tríos compuestos, en un comienzo, por guitarra, flauta y violín.  Con el tiempo, ingresaron organitos a algunos burdeles suburbanos y, los de mayor categoría, incorporaron el piano.  A su vez, los más modestos, apelaron a las pianolas que no necesitaban ejecutante.
Y fué esa mixtura de baile y lenocinio la que impuso la creación poética y musical de temas prostibularios: "el fierrazo", "colgate del aeroplano", "Va celina en la punta", "dos sin sacar", "dejala morir adentro", "sacudime la persiana", "qué polvo con tanto viento", tema éste último del cual, el pibe Ernesto, tomó la primera parte para escribir el tango "Don Juan".



   

8/3/13

La historia del Tango 3 - Los Precursores


p. José Antonio Navarro
La milonga no era, originariamente, más que un canto. Su mismo nombre lo indica: milonga del quimbunda "palabras". Y desde la garganta de los payadores hasta los pies del bailarín, la milonga fué recogiendo las figuras que, en los suburbios de Buenos Aires, se venían bailando con otras danzas (mazurca, polca, lanceros, chotis, etc.)
La milonga comenzó a llamarse tango en la década del 80, dejando su aspecto danzable a esta denominación. Es en esos años cuando la milonga adquiere coreografía y comienza a llamarse tango.
Se inicia así la primera época del tango que va, desde 1880 hasta inicios del siglo. Es ésta en verdad la etapa de los auténticos precursores, los que abren la puerta grande a los creadores de la Guardia Vieja que en las dos primeras décadas del siglo XX, no sólo impondrían una modalidad sino que, además, la divulgarían por el mundo entero.
Y aunque apenas queden rastros de su talento precursor, cabe rescatar del pasado los nombres de viejos ejecutantes que aportaron al tango no poco de su estilo definitivo. Entre ellos, Eusebio Aspiazu, el ciego Ruperto, el pardo Sebastián y Antonio Chiappe, estos últimos militando entre los primeros y legendarios bandoneones que se conocieron. Pero los forjadores, los "inventores" de esa música fascinante de ritmo pegadizo y bravío fueron, en su mayoría, hombres de extracción obrera. Tipógrafos como Bazán y Villoldo, ferroviarios como Bardi, pintores como Arolas. Algunos aferrados a la vieja estirpe mientras otros, como Maglio Pacho, advirtiendo la fuerza de los nuevos vientos, se instalaron en las maneras del centro de la ciudad.
Dónde y cuando comenzó a bailarse el tango...?
Haciendo referencia al tango de pareja enlazada, tal como hoy lo conocemos, digamos que primero se bailó entre hombres hasta que la mujer se atrevió a integrarse con el bailarín.
Ventura Lynch sostiene que la milonga sólo la bailaban los compadritos de la ciudad y la crearon para burlarse de los negros. El mismo Ventura Lynch describe la escena..."El compadrito asiste al espectáculo del candombe pero no puede penetrar en él. Se trata de algo racial, ceremonial, religioso. Un patrimonio exclusivo del negro que el blanco no tiene derecho a profanar. Y al no poder superar esa barrera, el compadrito se burla. Devuelve rechazo con rechazo. Y así, sin advertirlo, el compadrito le pone pasos, cortes y quebradas a la milonga cantada, a esa misma milonga orillera que en el silbo y los pasos del bailarín solitario y burlón que se mofa del negro, es ya el tango en cuerpo y alma".
La milonga, como danza, era una improvisación así como lo es el tango. Una suerte de creación ingeniosa del movimiento combinado con el sonido y si es menester reconocer a cada cual lo suyo, justicia es asignarle al compadrito la paternidad del tango bailado y al negro criollo, la creación de su técnica.

Solo por el mes de Agosto

Todos los Jueves de Agosto 20.30 hs a 22.30 hs. Clase combinada 1 hora de milonga y 1 hora estilo Pugliese tango y Vals  28 euro...