Grabacionea


Chau Rioba
Letra y música: Raúl Mamone

Recitado
Rioba, ya me estoy yendo de tus calles abiertas
De tu puerto de amores donde alguna vez ancló mi risa.
De tus gestos de niño con olor a milagro
Y de ese aire a gorriones que aun respira mi vida
Rioba me llevo la semilla
que germino en tus macetas.
para crecer en otro cielo
que no conoció tus desvelos.

Me quedaré en tus veredas,
en tus árboles hambrientos
o en esa pelota de goma,
que las torres no podrán pinchas.

Estribillo
Chau, rioba, chau
me voy con tus no a otra parte
a remendar rodillas de amor
donde se cae el almanaque.

Chau, rioba, chau
Me voy con tu valija certera
a golpear de otra manera
las puertas con tu canción.

Rioba, no quiero mirarte
porque si te miro no he de irme.
Tu sol se derrama en el camino;
tu voz se aprieta en el alba.

No te aflijas con tu partida
ni te ahogue ya un lamento.
Porque habrá miles de "si"
que sueñan con volver.


TANGO AL NANO SERRAT 
Letra: Ernesto Pierro
Música: Saúl Cosentino

Quizá porque tu niñez de algún modo fue la mìa   
con aquella travesía de los barcos de papel   
o por aquel resplandor que me trajo la poesìa
de tu Edurne, tu Lucìa, tu Benito y tu Manuel.

Quizà por el viejo cine que en el barrio han demolido
o por el amor vivido entre un hola y un adiòs                                                             
o por las pequeñas cosas que jamás tendràn olvido
es que todos los recuerdos aparecen con tu voz.

Catalán...
contame alguna historia de partos o piratas    
o de aquel cartòn piedra que conoció el amor
o de ese pueblo blanco que cuelga de un barranco
o de locos bajitos que nos diràn adiòs.
Batime que hay amantes tan solo por miradas 
y que a veces la vida invita algún cafè
-como cuando tus discos renuevan la osadía
de andar tras la Utopía, querido Joan Manuel-.

Quiza por la que dejè, solo porque la quería  
o por la que me exigìan olvidar, por dignidad.
Por la secreta mujer que me gusta todavía   
o por la que coincidìa, como por casualidad.

Por ver y luego mostrarnos que el de hoy es el gran dìa, 
y enseñar como alucina el treparse a un carrusel 
y soplar el necesario huracán de rebeldìa
es que no tendràn olvido tus canciones, Joan Manuel.

Catalàn…
Contame viejo hermano de aquella tejedora
que pasaba las horas mirando en el andèn;
y del niño silvestre que ignora la tristeza
de una niña princesa tan pobre como èl. 
Batime que hay amantes tan solo por miradas 
y que a veces la vida invita algún cafè
-como cuando tus discos renuevan la osadía
de andar tras la Utopía, querido Joan Manuel.


Así en el Tango como en la vida (cuento)
Jorge Gomez Monroy

Era tal la magia de ese abrazo, que lo confundieron con la vida. 
Creyeron que el mundo era la milonga, habitada por las almas solitarias esperando unos acordes para dejar de serlo.

Creyeron que esa risa era la risa. Peor aún se enamoraron pensando que ese amor era amor. Bailaron una noche, y dos y cien. Pensaron que esas noches eran días. Y fueron felices, esos días, pensando que esa felicidad era la felicidad.

La milonga los vio salir, juntos, enlazados, abrazados. Cruzaron calles y atravesaron plazas. Abrazados. Querían seguir siendo eso, tango. Querían seguir siendo eso, abrazo.


Pero un día, al llegar a una esquina, en el bullicio de la ciudad, ella, aturdida por la gente y las bocinas y las voces de los vendedores ambulantes, abrió los ojos. 
Despertó. Vio que el semáforo amenazaba con cambiar de verde a rojo y, por temor, cruzó. En una esquina él. En la otra, ella.  Es que, en la vida como en el tango, y viceversa, cuando se pierde el eje, ya no hay abrazo capaz de cruzar la realidad. 

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